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martes, 9 de junio de 2015

"Sólo respira". Lidiar con las emociones.

“Sólo Respira”. El original cortometraje que ayuda a los niños a lidiar con las emociones.


Porque no solo los adultos pueden estar estresados, dolidos o irritados. 
Julie Bayer Salzman y Josh Salzman le hablan a distintos chicos y chicas, acerca de sus emociones y cómo se sienten. Este ejercicio te hará entender lo bueno que es mantener la atención en los niños para que estén emocionalmente saludables:
Es difícil expresar las emociones a cualquier edad. Y, es un desafío aún mayor descubrir por primera vez qué y cómo es lo que estamos sintiendo cuando tenemos pena o rabia. Es por esto que el dúo tituló este cortometraje de solo 4 minutos como “Solo Respira”.
Ambos crearon este video porque se inspiraron en una conversación que escucharon de su hijo de 5 años. El pequeño estaba hablando con un amigo y le contaba cómo sus emociones afectaban diferentes partes de su cerebro y cómo había que calmarse a través de simples respiros.
Fue ahí cuando se dieron cuenta de que tenían que divulgar este tema para lograr que todas las escuelas le enseñen a los niños este significado social tan importante. 
¿Cómo concilias tus emociones cuando estás triste o enojado?. 

jueves, 23 de abril de 2015

"BERRINCHES Y/O PATALETAS"


"Inteligencia emocional para educar niños felices"

Inteligencia emocional para educar niños felices

No es fácil educar a un niño, lo sabemos. Nadie dispone del manual del padre o madre perfecto, del educador ideal que sabe cuándo imponer, cuando permitir y qué palabra utilizar. También sabemos que no todos los niños son iguales, que habiendo varios hermanos cada uno de ellos tiene un carácter y unas manías, pero aun así, hay algo que está claro, todos tienen las mismas necesidades: el sentirse queridos, escuchados y  atendidos para crecer en confianza.
La necesidad de ofrecer un aprendizaje basado en las emociones, les permitirá el día de mañana poder gestionar muchas áreas de su vida con mayor efectividad, poder comunicarse mejor, reconocer emociones en las otras personas para poder respetar, para poder entender y disponer de una mejor conexión con la sociedad. Educar en el respeto, en la asertividad y en unas buenas habilidades sociales, les permitirá sin duda ir madurando con mayor autonomía.
Pero para ello, para infundir en los niños la tan necesaria Inteligencia Emocional, es necesario que también tú sepas aplicarla en el día a día con los más pequeños. Te ofrecemos unas pautas.

CLAVES PARA EDUCAR EN INTELIGENCIA EMOCIONAL

1. La necesidad de gestionar las emociones del niño
Seguro que más de una vez te has visto en esta situación: niños que demandan las cosas llorando, que disponen de una facilidad enorme para dejar caer las lágrimas mientras su nivel de ira asciende si no le ofrecemos aquello que quieren. Rabietas que acaban estallando en golpes y gritos.
Es imprescindible que afrontemos estas situaciones desde bien pequeños.  Las rabietas hay que ignorarlas. Les atenderemos solo cuando sus lágrimas sean sinceras, evitando reforzar comportamientos inadecuados. Una vez haya comprendido que no vamos a atender a su chantaje o a sus gritos, hablaremos con ellos. Deben aprender dónde están los límites para evitar frustraciones el día de mañana, deben saber también que la rabia, no ofrece resultados. Que solo les atenderemos cuando se dirigen a nosotros con normalidad, sin gritar y sin llorar.
2. Comunicación continúa
Establece con el niño una comunicación abierta y sincera. Evita hablarles en voz alta o gritándoles, y hazlo con madurez. Los niños entienden muchas más cosas de las que crees, y muchos padres y madres caen en el error de dirigirse a ellos  con cierta ingenuidad, como si no comprendieran muchas cosas. La comunicación y el diálogo motivador harán que el niño madure, responde a todas sus preguntas, a sus ocurrencias y fantasías. Y más aún, despierta en todo momento la curiosidad en ellos. Hazlos crecer en confianza.
3. Aprender a reconocer emociones en los otros y en ellos mismos
Este aspecto debemos desarrollarlo desde que son pequeños. Es esencial que fomentes la empatía en el niño desde muy temprano con preguntas como esta: ¿Cómo crees que está hoy la abuela, triste o alegre? ¿Cómo piensas que se siente ahora tu hermano después de lo que has hecho? ¿Sabes por qué está enfadado tu amigo del cole, qué puedes hacer para que se sienta mejor? Debemos, en esencia, despertar su interés emocional por las otras personas.
Ahora bien, para reconocer la emoción en el otro, primero ha de aprender a reconocer las suyas propias. Hay muchos niños que tienden a confundir, por ejemplo, la tristeza con la rabia. Reaccionan ante la pena o el sentimiento de desconsuelo con una patada, con gritos o de un modo inadecuado. Es en estos casos cuando mayor trabajo tenemos con ellos, de ahí la importancia que establezcan una separación entre la tristeza y la rabia, y los modos en que pueden canalizarla. Nunca obvies pues con ellos un “¿cómo te sientes? ¿Por qué crees que te sientes así? ¿Qué podrías hacer para sentirte mejor?
Llegada la adolescencia, si son capaces de hablar en voz alta de sus emociones, argumentarlas y gestionarlas, será mucho más fácil para ellos en ese momento evolutivo donde se está asentando su autoconcepto.
4. Fomenta la asertividad y sus habilidades sociales
El niño debe ser capaz de poner en voz alta su opinión, sus necesidades y saber argumentarlas. Todo esto se consigue con un estilo de educación democrática, nunca autoritaria. Esto, como puedes ver, nos vuelve a realzar la necesidad de establecer siempre un diálogo abierto y constructivo. Como padres debemos establecer normas y límites, también prohibiciones, pero arguméntalas con ellos para que comprendan la finalidad, para que sean partícipes y se sientan involucrados.
Si sienten que sus palabras siempre van a ser escuchadas, al igual que sus necesidades y pensamientos, confiarán más en sí mismos, se sentirán seguros, para hacer lo mismo por ejemplo, en el colegio y con sus amistades, evitando así verse dominados o controlados por los demás.Debemos fomentar su autonomía para que se sientan capaces y seguros de sí mismos, viendo siempre dónde están los límites. Respetando a los demás y reconociendo las emociones propias y ajenas.
Todo ello les ayudará a crecer con optimismo, sintiéndose queridos para ser también felices el día de mañana. Educar es una tarea difícil, pero es una aventura que merece la pena. 

Referencia: http://lamenteesmaravillosa.com/inteligencia-emocional-para-educar-ninos-felices/

viernes, 17 de abril de 2015

Autoestima infantil: 15 recomendaciones.






  • Estar presentes, tenerle en cuenta. Dedícales tiempo exclusivo, escúchales con atención cuando te hablen, mirándoles, dando muestras de que escuchas y te interesas.
  • Dales responsabilidades, fomenta su autonomía. Hay muchos aspectos de la vida cotidiana de un niño en que se le puede ofrecer autonomía. Por ejemplo, en sus hábitos diarios de higiene, alimentación, sus obligaciones, en la gestión de su tiempo de ocio… Déjales tomar pequeñas decisiones y elegir entre diferentes opciones acordes a su edad.
  • Facilita situaciones donde pueda relacionarse con diferentes niños.
  • Establece límites y sé consistente con ellos. Los límites dan seguridad, marcan el camino y los niños los necesitan.
  • No compares. Ni de forma negativa ni positiva. Le quieres y valoras por ser él mismo, no por ser mejor ni peor que otros.
  • No le etiquetes. Las etiquetas ( “el listo”, “el vergonzoso”, “el revoltoso”…) tanto en positivo como en negativo son perjudiciales. Una etiqueta en positivo puede generar ansiedad en el niño intentando cumplir siempre con tus expectativas y sintiéndose muy mal cuando no lo consigue.
  • Cuando tenga un mal comportamiento juzga las conductas y no al niño, no es lo mismo decir “que malo eres” que “está mal que empujes a ese niño”.
  • Déjale probar, explorar cosas nuevas, equivocarse. No le des las soluciones de manera inmediata, deja que lo intente y si fracasa normalízalo y hablad de qué podíamos haber hecho de manera diferente. Reconozcamos nuestros propios errores.
  • Sé lo más específico posible a la hora de hacer halagos, es preferible decir “Me gusta mucho como has recogido todos tus juguetes” que “te has portado bien”. Es importante que el niño sepa exactamente qué es lo que te ha gustado y además son halagos más creíbles. No exageres.
  • Valora sobretodo el esfuerzo, no te limites a premiar el logro.
  • No le sobreprotejas. Mostrar excesivamente nuestro miedo a separarnos, a que intenten cosas nuevas… le puede trasmitir inseguridad.
  • No le critiques delante de otros, aunque parezca que no escucha.
  • Valida sus emociones.
  • Si tienes más hijos, intenta buscar, de vez en cuando un espacio individual a uno.
  • Y sobre todo, fomenta tu propia autoestima y autocuidado pues eres el mejor ejemplo que puede seguir.
REFERENCIA: https://psicologiaclinicainfantojuvenil.wordpress.com